Retiro lo dicho.
Un gran amigo y una gran persona siempre me recuerda: ''Rectificar es de sabios''. Y tiene toda la razón.
Odio ilusionarme tan rápido. Duele más la caída cuando es desde ahí arriba...
Sí, tengo opinión porque soy una persona de verdad. Con opinión. Pero en una semana ciertos ''acontecimientos'' me han hecho recordar que no tengo por qué explicarle nada a nadie. Alguien a quien no le importo no tiene por qué saber mi opinión, y por lo mismo, a mí tampoco me interesa la opinión de la gente que, en general, no me importa. En fin, la vida nos da estas sorpresas! Llega un día en el que, de repente, algo te hace ver que la gente puede ir más allá.
En realidad, lo que más afecta es darte cuenta de cómo puede llegar a ser la gente... Ya no tienen límites. Ya no tienen... principios?
No me importa la gente que no me importa. Buena conclusión...
Dejemoslo en que mi empatía no llega hasta el punto de comprender la falsedad. Sencillamente.
Más segura, pero menos inocente.
martes, 2 de febrero de 2010
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