sábado, 18 de mayo de 2013

La infancia es la patria del ser humano

La madurez es una chapuza, un parche triste y mal cosido que conduce a la amargura. Se nos educa para contener el sentimiento y evitar su exteriorización, habrá que dominarla y almacenarla para utilizarla más tarde de manera sintética: hay que fingir alegría, ocultar el enfado, omitir el deseo, la rabia, el hambre, hay que esconder la agresividad. La madurez produce ansiedad, neurosis e incluso cáncer. Algo peor: la madurez te afea.
Los niños viven en un estado de consciencia plena que envidio y admiro e intento replicar; atentos a lo que pasa, cada segundo, reaccionan con una naturalísima asertividad. Los niños, son pequeños psicópatas, creativos, divertidísimos, capaces de agredirte por una piruleta,  dispuestos a entregarte impúdicamente todo su amor si les gusta tu pelo o como hueles. Los niños te abrazan con los brazos y las piernas. Los niños reconocen a la gente que vale. Ellos saben quién tiene swing…

Texto completo en: http://samyroad.com/posts/1861-superyo-gato