Dicen que en un año pueden cambiar muchas cosas. O en un mes. O en una semana.
No saben el poder de un simple segundo.
Un inusual segundo, como todos los segundos.
El segundo en el que algo te hace girarte y mirar por la ventana de un taxi.
El segundo en el que ves por primera vez a aquella persona que vivía a mil kilómetros.
El segundo en el que decides frenar tu coche para bajar corriendo y darle un abrazo a esa persona.
O el segundo en el que decides no frenarlo.
Un segundo... Un segundo puede cambiar una vida.
De hecho, todos los segundos de nuestras vidas nos cambian.
Ese segundo, ese preciso segundo en el que cruzas una acera y te encuentras a alguien a quien no veías desde hacía meses. O años. Alguien que no habías podido olvidar en meses. O años. Ese segundo. Ese encuentro que no habría existido si tú hubieses dado un paso en otra dirección. Si 5 minutos antes, hubieses tropezado y no hubiéseis coincido en aquella esquina. Si dos horas antes hubieses perdido un autobús, o hubieses, simplemente, decidido no ir a aquel lugar.
Todo. Todo lo cambia un segundo.
Nuestras vidas están limitadas por nuestras decisiones.
Y,
lo que
pocas
personas
saben
es
que
esas
decisiones
las tomamos, siempre,
siempre,
en
un
sólo
segundo.
jueves, 25 de abril de 2013
jueves, 4 de abril de 2013
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